Para hacer un disfraz de Halloween basta con rebuscar en tus armarios, tu costurero y el sótano. Con todos los elementos que encuentres a mano, el único límite que tienes es tu imaginación.
• Las sudaderas, pijamas, o medias y suéteres de cuello alto de un solo color, son ideales para diseñar disfraces. Usa el negro para una zebra, el blanco para un dálmata o un conejo, el rojo para el perro Clifford y anaranjado para una calabaza o un tigre, y añádele las rayas o manchas pintadas o los detalles claves que necesitas para crear el personaje.
• Los calcetines se transforman en pezuñas cuando se colocan en manos y zapatos.
• Unas bufandas de suaves plumas (se encuentran en tiendas de juguetes y de disfraces) pueden convertir un simple pijama o sudadera en cualquier tipo de pájaro que desees.
• Un poco de cola de carpintería, cinta aislante, o cinta adhesiva por los dos lados pueden hacer las veces de aguja e hilo, para ahorrar tiempo.
• Una pistola de pegamento caliente (menos de $20 en las tiendas de manualidades) bien vale su precio, ¡pero no la uses cuando tu niño tenga el disfraz puesto!
• Las pinturas para la cara y para el pelo (disponibles en tiendas de disfraces) sustituyen a las incómodas máscaras.
• Unos rectángulos de fieltro adhesivos, unos rotuladores o marcadores, pinturas en spray y unos pom-poms de animadora deportiva (todo ello se encuentra en tiendas de artes o de manualidades), junto con papel de aluminio, cajas de cartón recicladas, bolas de algodón, bolsas de plástico para la basura y unos cuantos globos, y ya tienes material suficiente para dar los retoques finales a prácticamente cualquier disfraz.
• Combina cinturones viejos, bufandas y alguna camisa con manchas que guardes en el armario de la ropa de tu hijo con un poco de maquillaje y de imaginación para crear unos disfraces tan buenos como si fueran nuevos (de gitano o de pirata, por ejemplo).
Espero que estos conejitos las ayuden para crear sus disfraces para Halloween.